• Josu Cantu

Reseña Chemical Hearts

Al intentar ser diferente, se termina por perder en cliché y pretensión.


Chemical Hearts llegó a Prime Video con una clasificación de adultos que prometía mostrar un lado diferente y definitivo de los dramas de adolescentes. Sin miedo a tocar temas de drogas y sexo en los años de preparatoria, la película dirigida por Richard Tanne trata de ser muchas cosas para que solamente termine funcionando como una historia, sí, un tanto diferente, pero que te deja con sentimientos muy familiares.


La historia gira alrededor de Henry (Austin Abrams) y Grace (Lili Reinhart). Él es un escritor que nunca ha experimentado el amor en pareja al estar demasiado enfocado en ser el editor del periódico escolar, y en su hobby de arreglar jarrones rotos (una metáfora que el guion te arroja directo a la cara). Todo cambia cuando le dan el puesto de editor en jefe a él, pero también a Grace. Ella es una nueva estudiante que camina cojeando con ayuda de un bastón, y por su rostro sombrío y melodramático durante los primeros 30 minutos de la película, está claro que no busca relacionarse con nadie en su nueva escuela.

Chemical Hearts es una historia que busca tomar un ángulo diferente a lo que vemos normalmente en dramas de adolescentes viviendo su difícil vida en tiempos de preparatoria. Esta película trata con temas de pérdida, de corazones rotos, de uso de drogas, y la experiencia incómoda de tu primera vez y como respondes al día siguiente. Los temas son suficientes para poder empatizar con los protagonistas. Si ya has pasado esos años de adolescente en transición a la adultez, sabes que no son fáciles, pero el guion se esfuerza en recordarte esto constantemente. Con frases pseudointelectuales y poemas de Pablo Neruda, trata de hacer demasiado, que esos temas tan reales que quieren mostrar, se terminan ahogando en clichés de romance adolescente.

Los protagonistas pueden resultar como pretensiosos para algunas personas, pero las actuaciones de Abrams y Reinhart en mi opinión les caen como anillo al dedo. Puede resultar molesto que recurran a actores de 23 años para interpretar a personajes de 17, pero con el paso de los minutos te das cuenta que no solo son actuaciones creíbles, sino que también algo entienden lo que Henry y Grace están viviendo. La química entre ambos se siente natural, sin embargo, el guion solo nos da 93 minutos para poder desarrollar la relación y esto termina por sentirse apresurado en el segundo acto.

Richard Tanne hace un muy buen trabajo de demostrarnos los momentos de emociones intensas entre sus protagonistas. Esto es apoyado por una cinematografía que, honestamente, jamás esperé ver en una película del género. Es oscura y melancólica y refleja completamente el tono de la película. No recuerdo haber visto una escena con luz del sol o “luz natural”. Esto te dice mucho qué tipo de película quieren que veas. Donde Tanne se queda algo corto es en poder hacer creíble el desarrollo de la relación de sus protagonistas. Abrams y Reinhart hacen lo que pueden y cargan con esta tarea, pero una película de hora y media se llega a sentir como que hay 20 o 25 minutos que alguien cortó de último minuto.

Parte de lo que también distrae mucho de este desarrollo de los protagonistas, son los personajes secundarios. La familia de Henry funciona para contrastar su eterna aflicción, pero nada más. Padres perfectos con una relación, que comenzó a la edad actual de Henry, y que se ha mantenido normal y feliz. Su hermana solo está ahí para darle todas las frases de cómo “funciona realmente el amor”. En cuanto a sus dos mejores amigos, es muy difícil entender la razón de estar de uno de ellos. Solo está ahí y no recuerdo que haya dicho más de dos o tres oraciones a lo largo de toda la película.

Chemical Hearts tiene una intención de redefinir el género, de ser un parteaguas en los dramas y romances de adolescentes. La verdad es que se queda muy corto de marcar realmente un antes y un después en estas películas. Actuaciones sólidas y una dirección adecuada no son suficiente para salvar a esta historia llena de clichés y frases melancólicas. La transición de adolescencia a adultez es difícil y eso no lo cuestiona nadie, pero eso nos lo pueden mostrar en lugar de decirlo a través de frases de un aspirante a escritor. Este es un clásico ejemplo puesto en pantalla de mostrar no platicar.



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