• Josu Cantu

Reseña The Mandalorian: Temporada 2

RESEÑA SIN SPOILERS


THIS is the way.


The Mandalorian es probablemente la serie más popular del momento. No es la mejor, pero sí es la más grande y de la que más se habla. Todos los viernes por la mañana en redes sociales dan un ligero recuerdo al auge de Game of Thrones y aquellos domingos por la noche donde o hablabas del último episodio o no tenías cabida en la conversación. Esta segunda temporada da un gran salto sobre la primera y nos entrega mucho de lo mismo, pero mejor y más familiar.


Después del primer final de temporada, teníamos un panorama más claro en cuanto a la historia general de esta serie. Moff Gideon sería el gran villano para, por lo menos, estos nuevos episodios, pero sus intenciones seguían siendo un misterio. Del lado de nuestros héroes, Mando (o Din Djarin) está en busca de más de su gente mientras trata de encontrar también más respuestas sobre The Child (o Baby Yoda o Grogu o como quieras llamarlo).


Esta segunda temporada es mucho de The Mandalorian como ya lo conocemos, pero mejor en casi todos los aspectos. Mando y Grogu son el corazón de la serie, pero con un lazo que se fortalece más cada episodio. Está claro desde el tráiler que así sería. “A donde sea que él vaya, voy yo.” Es de aplaudir de Pedro Pascal, Jon Favreau y su grupo de directores, que puedan darle tanto corazón a una marioneta y a un protagonista que rara vez muestra su rostro. Solo una combinación de grandes directores y escritores podría lograr esto. El desarrollo de personaje de nuestro vaquero-caza-recompensas espacial es grandioso, de pasar de ser un matón más, a ser un cuasi padre adoptivo que haría lo que sea por su “hijo”.


La primera mitad de la temporada es, para bien o para mal, la fórmula que ya le conocemos a The Mandalorian. Personajes secundarios que sirven para darle una misión a Mando, a cambio de información. Estos nuevos compañeros temporales de nuestros protagonistas son sin duda una mejora sobre los que vimos en la primera temporada. Sumados al regreso de algunos ya conocidos como Cara Dune y Greef Karga, estos episodios que, si bien, se podrían sentir formulaicos, son mucho más entretenidos. Favreau y compañía no tienen miedo a repetir la fórmula mencionada y esto hace de Mandalorian una serie con una aventura semanal que todos están esperando ver.


Algo que The Mandalorian decidió hacer esta temporada fue abrirse al mundo y lore que ya es conocido por los fans de Star Wars, aunque en algunas ocasiones solo fans más hardcore van a entender las referencias, o conocer al personaje que hizo un cameo en el episodio más reciente. La primera temporada se veía como si esta fuera a ser una serie que pueda vivir en su propio “mundo”, pero Favreau y Filoni escucharon a los fans y Disney les dio libertad de traer a la vida a viejos conocidos de la galaxia.


Claro está que Kathleen Kennedy, presidenta de Lucasfilm, aprovechó esta oportunidad para expandir la franquicia. Muchas de las series anunciadas en el Investor’s Day de Disney ya no vinieron de sorpresa, pues The Mandalorian nos dio guiños de algunos spin-offs o series que seguro estaban en desarrollo. Y este es probablemente mi problema más grande, y quizá el único, de esta temporada. En momentos se llega a sentir como si muchos de los episodios son plataformas para personajes que tendrán su propia historia que contar en un futuro en Disney+. Siguen siendo episodios muy buenos, pero no se va el sentimiento de que quieran usar a esta serie como ese escalón para cosas nuevas. Y la verdad es que Pedro Pascal nos ha regalado ya un personaje tan memorable que no merecería ser tratado como base para otros.


La segunda temporada de The Mandalorian es una gran mejora sin alejarse de mucho de lo que ya conocemos. Es una gran aventura semanal, con efectos impresionantes para la televisión, un grupo de directores que están en lo más alto de su nivel, y dos protagonistas que ya se sientan en lo más alto de la cultura popular reciente. Esta temporada nos demuestra qué, se puede trabajar con la nostalgia sin tener que sobreutilizarla o depender de ella. En otras palabras, es lo que The Rise of Skywalker no pudo lograr.