• Josu Cantu

Reseña The Devil All the Time

Las actuaciones elevan una historia que no sabe que caminos tomar.

The Devil All the Time es la nueva película de Antonio Campos basada en la novela de Donald Ray Pollock, quien trabaja también como el narrador de esta producción de Netflix. Lo que parecía sería una de las mejores entregas de este año, por el puro elenco lleno de estrellas, termina siendo una historia que se pierde en su propia línea narrativa y no alcanza a encontrar el camino correcto.

La película cuenta la historia de Willard Russell (Bill Skarsgård) y su hijo Arvin (Tom Holland). Sin embargo, los dos protagonistas no terminan por coincidir en pantalla pues la cinta está situada a lo largo de varios años desde el final de la guerra mundial, hasta el inicio de la guerra de Vietnam. Es aquí donde el director y escritor, Antonio Campos, se encuentra con uno de los grandes problemas de la película pues el guion jamás se siente completamente cómodo con cubrir diferentes años de manera no linear.

A lo largo de 138 minutos, se siente más como si The Devil All the Time fueran dos películas diferentes. La primera cuenta la historia de Willard, quien es interpretado de manera espectacular por Skarsgård. No solo por el hecho de ser un actor sueco haciendo sentir real a un veterano de guerra de Virginia en Estados Unidos, pero también por su transformación en media película de cómo vuelve a los brazos de la iglesia y Dios. Es esto lo que lo lleva a las tragedias que vive su familia las cuales terminan siendo los fantasmas que persiguen a Arvin cuando es mayor.

La segunda parte de la película la vemos a través de los ojos del personaje de Holland. El actor ha dicho que tuvo que llevar a su mente a lugares muy oscuros, a los cuales no quisiera regresar. Y se puede ver durante todas sus escenas, pues no solo es un personaje sombrío, pero también son secuencias muy difíciles de ver y que muy probablemente no serán del gusto de todos. Es muy gratificante poder ver a Holland en un papel como este y conocer el rango que tiene el actor. Al ser un personaje tan popular como Spider-Man, es difícil quitarse de encima la sombra de Peter Parker, pero en esta película nos olvidamos de él y el espectador se logra perder en la historia de Arvin.

Otro de las no-sorpresas de esta segunda parte son las escenas en las que podemos ver a Robert Pattinson como el Predicador Preston. Es una lástima que sus escenas son tan limitadas, pero de igual manera son muy importantes para poder mover la historia después de unos minutos con un ritmo muy irregular. Digo que es una pena por la gran interpretación una vez más de Pattinson. Si sigues sin estar convencido de las habilidades que tiene como actor, esta película te llevará un paso más cerca de considerarlo como una de las grandes estrellas de la industria, y un paso más lejos de considerarlo como “el vampiro de Twilight”.

Sin entrar a detalle, la historia de Willard y Arvin, es conectada por los personajes de Riley Keough y Jason Clarke, una misteriosa pareja que nos lleva a algunos de los lugares más oscuros de la película, así como el jefe de policía Lee, interpretado por Sebastian Stan. Si bien las interpretaciones de los tres son buenas, el guion se queda muy corto en el desarrollo de sus historias. Durante los primeros dos actos se sienten muy fuera de lugar, y para cuando llegamos a entender cuál es la razón de ser de sus tramas, no se siente lo suficientemente satisfactorio como para considerar que haya valido la espera y los desvíos que tiene la película hacia sus escenas. Se siente como si Campos no hubiera terminado de decidirse si desarrollar más a los Russell y su relación con los predicadores, o si enfocarse en la pareja misteriosa que solo funciona para hacer una cinta más oscura.

The Devil All the Time es una película que se eleva 100% por las actuaciones espectaculares de todo el cast. Es interesante que la mayoría de los actores no son de Estados Unidos y de cualquier manera logran hacer sentir la película como un clásico americano de época. Es sin duda una película difícil de ver. Puede ser por el guion tan inconsistente, o por lo oscura e incómoda que es en muchos momentos. De igual manera, son dos horas de Netflix que valen la pena por poder ver a Holland, Skarsgård, y Pattinson robarse cada una de sus escenas.


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