• Josu Cantu

Reseña Greyhound

Crisis Existencial: La película


Greyhound es un caso más de una película de Hollywood que termina por estrenarse en casa debido a la pandemia. En esta ocasión, la película producida por Sony Pictures, fue vendida para su distribución a Apple TV+. En estas guerras de streaming, Apple no ha dado mucho de qué hablar, fuera de The Morning Show. Greyhound es una película que, visualmente, le da a la plataforma algo de reputación de “producciones de alto presupuesto”, pero no logra ofrecer mucho más.

Dirigida por Aaron Schneider y escrita y protagonizada por Tom Hanks, Greyhound cuenta la historia de un convoy de barcos, de la Segunda Guerra Mundial, que debe cruzar el Atlántico para entregar suministros. Este convoy liderado por Ernest Krause (Hanks) es perseguido por submarinos alemanes, comenzando la batalla naval más larga de WWII, la Batalla del Atlántico. Greyhound no es una historia real tal cual, sino que funciona como un homenaje a una batalla real, a sus héroes, y a todos los soldados caídos en el océano.

Hanks escribió su guion basándose en el libro The Good Sheperd, siendo la segunda vez que escribe y protagoniza una película. Todos sabemos lo que el actor es capaz de hacer en la pantalla. Él ya no tiene nada que probarle a nadie y seguro sus intenciones, de rendir homenaje a estos soldados de la guerra, fueron buenas. Sin embargo, es difícil conectar y en realidad sentir algo por los soldados que vemos en la película porque no terminamos de conocer a nadie. Es extremadamente difícil saber quién es quién e incluso lo que está haciendo cada uno.

El desarrollo de personajes es prácticamente nulo y no es exageración. Sobre Ernest Krause sabemos que dejó atrás a un interés amoroso en Estados Unidos y que es una persona religiosa. No es un gran líder pues se nota que los soldados no lo terminan de respetar, pero esto lo vemos más gracias al elenco secundario que a Hanks. No es que la actuación de Hanks sea mala, es simplemente que es difícil empatizar con él. No sabemos nada de él y eso no nos da razón de que nos importe. La verdad es que es el caso para todos los personajes. Están rodeados de situaciones de tensión, pero como espectador es tensión que no se termina de sentir. Siempre vamos a querer que el protagonista salga victorioso, pero si no conocemos a prácticamente nadie en el barco, no va a tener el mismo impacto en nosotros que estén corriendo peligro.


Siendo una película de 90 minutos, vas a ser arrojado directo a la acción. Esto no es para nada una crítica. Una de las reglas “doradas” de la escritura de guiones es presentar a tu personaje principal, situación y entorno dramático, en los primeros 10 minutos. El problema es que después de esos 10 minutos, tenemos otros 80 de secuencia tras secuencia de ataques al convoy que se torna bastante repetitivo. Intercambio de diálogo lleno de términos náuticos y de guerra. Ataque alemán al convoy. Sobreviven de una manera u otra. Fundido a negro. No es que estas secuencias sean aburridas o del todo malas; visualmente son bastante atractivas y se puede ver la experiencia de Schneider como director de fotografía. El problema es que, siendo una película tan corta, no tenemos el tiempo de profundizar en nada más.


Retomando el aspecto visual de la película. Tiene una corrección de color bastante llamativa. En un principio te puede sacar un poco de época, pues no es lo que solemos ver en películas de la Segunda Guerra Mundial. Piensa más en un “batallas navales de Piratas del Caribe”. Esto termina siendo de gustos. A mí personalmente no me encanta para películas situada en guerras pasadas, pero objetivamente están bien hechas para la grandeza a la que apuntaba el director. Muchas veces es complicado identificar los barcos y submarinos de cada bando, pero me parece una decisión acertada para que el espectador se sienta inmerso en la situación con los personajes. Esto es un tema recurrente de las secuencias de batalla, los personajes tienen dificultades de identificar a sus oponentes. Parte de la experiencia es que tu sientas lo mismo.

Con lo que tuve mayor problema a lo largo de la hora y media fue con la edición. El equipo de producción toma decisiones demasiado cuestionables que terminan de matar el ritmo de la historia. Si ya se van a tomar casi toda la película para secuencias de batallas navales, esto debería sentirse como un viaje que no se detiene hasta el último minuto. Esto, sin embargo, es completamente arruinado por la edición. En el climax de enfrentamientos nocturnos puede haber cortes repentinos y en la siguiente toma ya vemos el amanecer. La única manera de saber las repercusiones de la noche anterior es a través de diálogos entre personajes y muchas veces ni terminamos de entender por el mismo problema de los términos náuticos que nos persiguen.

Honestamente es difícil entender la razón de ser de esta película. Sabemos que a Hollywood le encanta rendir homenaje a sus héroes de guerra. Quizá el libro es una experiencia diferente y en texto es una gran historia. Pero no todo tiene que ser película. La principal pregunta que me quedó cuando empezaron los créditos fue ¿por qué existe esta película?

Greyhound no es terrible. Sé que puede ser una oración incoherente. Simplemente es muy lejos de ser una película buena. Si no tienes nada que ver y le quieres sacar provecho a tu suscripción de Apple TV+, puede ser una buena opción dominguera y quizá pases un buen rato sea por las batallas navales o por la cinematografía de blockbuster de verano. O tal vez simplemente es inevitable ser fan de Tom Hanks y le vamos a dar una oportunidad siempre. Pero al final va a quedar como una película que viste un fin de semana y para el lunes ya la olvidaste.