• Josu Cantu

Reseña Dark: Temporada 2

La serie alemana agrega dimensiones, cambiando como vemos y entendemos a las familias de Winden.


Esta reseña NO CONTIENE SPOILERS de la segunda temporada, pero si de la primera.

Si la primera temporada de Dark nos trajo una historia que sería inevitablemente comparada con Stranger Things, la segunda temporada se aleja por completo de esas comparaciones, estableciéndose no solo como una de las mejores series de ciencia ficción, sino como una de las mejores producciones que nos ha traído Netflix.


La historia continua seis meses después de donde nos dejó el final de la temporada uno. Jonas se encuentra en un Winden post apocalíptico en el año 2053, mientras su versión adulta se encuentra en el 2020. Jonas esta temporada toma un rol totalmente distinto. De ser un personaje meramente reactivo a lo que sucede a su alrededor, el Jonas que vemos en esta segunda entrega es uno más decidido y proactivo. Tras darse cuenta de que ese hombre misterioso es él mismo, y su rol en este juego es más importante de lo que todos creemos, decide tomar las cosas en sus propias manos. Los escritores nos regalan un Jonas complejo y un tanto trágico, que acompañado de una soberbia, y en momentos escalofriante, interpretación de Louis Hofmann, se termina por establecer como uno de los personajes más interesantes de la serie.


El año 2053 no es el único que entra al juego. Sumándose también a los años 2020, 1987 y 1954, entra el año 1921. Estas dos épocas, si bien añaden complejidad, vienen con el propósito de mostrarnos lo que fue el principio de todo y lo que sería el fin. Dark se convierte en una batalla entre el bien y el mal, como nos suele explicar el aterrador villano Noah, a quien conocimos durante la primera temporada. Pero este no es un recuento tradicional del bien y el mal, la serie toma la definición de la ciencia ficción a pecho y nos muestra un ángulo especulativo de como la tecnología puede terminar por destruir a nuestro planeta. Cabe recalcar que esta tecnología está conectada a través del tiempo, representada en la máquina del tiempo construida en los años 50s, que funciona con un smartphone del presente. No es la tecnología que construimos en el futuro la que termina con la humanidad, sino la que fue formada a través del tiempo.

Esta segunda temporada se enfoca también en darle más trasfondo a los personajes. En la primera temporada veíamos a los padres y abuelos tomar la historia en sus manos, pero esta vez podemos ver a los jóvenes como Martha, Magnus, Franziska y Bartosz involucrarse más a la historia. Parte del hilo conductor es ver como cada uno de los miembros de las familias va descubriendo lo que sucede en Winden, y esto se representa a través de Clausen, un investigador enviado por el gobierno para tratar de resolver las desapariciones las cuales ya incluyen a Jonas y a Ulrich, quien quedó atrapado en los años 50s. La historia de Clausen en un principio se puede sentir fuera de lugar, pero uno termina por sentirse identificado con él, confundido y atrapado en este pueblo lleno de mentiras y personas con un compás moral dudoso.


Si crees que la primera temporada fue un viaje complejo, en esta los creadores, Baran do Obar y Jantje Friesse, no se guardan nada. Los guionistas dan una cátedra de desarrollo de tensión y construcción de relaciones, todo sin dejar a un lado el corazón de sus personajes. Dan por hecho que tú ya conoces a cada miembro de la familia para poder profundizar más en sus acciones definitorias, pero cuando crees que lo sabes todo sobre uno de ellos, llega un giro que te hace cuestionar lo que sabías anteriormente. Estos giros pueden sonar como simple pretensión por parte de do Obar y Friesse pero nada de temporada de Dark está ahí por el simple hecho de estar. Cada escena mueve la historia hacia adelante, aunque esto lo identifiques hasta unos capítulos después


Se dice que el universo tiene cuatro dimensiones visibles: tres de espacio y una de tiempo. Dark es una serie que basa su historia en esta teoría con el presente, pasado y futuro, todas conectadas por el tiempo, por eso cae en el género de ciencia ficción. Como humanos solemos ver a nuestra familia en tres dimensiones, o generaciones: padres, abuelos, hijos. Son las generaciones que normalmente llegamos a conocer, las generaciones visibles. Pero Dark en esta temporada va más allá y nos agrega dos dimensiones.

Existe una teoría de que hay más de las cuatro dimensiones visibles, y que si se pudieran llegar a ver, cambiarían nuestra perspectiva de cómo funciona el universo que conocemos. Esto es lo que hace Dark al sumar una generación al pasado en 1921, y una al futuro 2053. Los escritores le muestran dos dimensiones más a sus personajes, las cuales, si bien como humanos no solemos verlas o tomarlas en cuenta por lo lejanas que parecen estar, tienen un efecto en quienes son. El pasado afecta al futuro y el futuro afecta al pasado.

Estas nuevas generaciones, o dimensiones, nos dan otra perspectiva de la historia, pero lo que termina por atarlas a todas siempre será el tiempo. La temática recurrente de Dark en esta temporada sigue siendo el tiempo y como es lo que nos conecta a todos. Cada acción afecta a cada uno de los personajes. “Como puedes (decir) tener tiempo si claramente el tiempo te tiene a ti” se dice en uno de los episodios. La cuestión que proponen los guionistas y que mueve a los personajes es si ¿nuestras vidas ya están predeterminadas? ¿o tenemos la elección de cambiar el futuro?